Farmacia a domicilio: hecha la ley, hecha la trampa

Farmacia a domicilio: hecha la ley, hecha la trampa

Cómo se abren caminos para la dispensación a domicilio

 

Para muchas personas sería una situación ideal. Hablamos sobre todo de ese grupo numeroso que representan las personas mayores, que son los máximos consumidores de medicamentos. Algunas de estas personas tienen una movilidad reducida y les supone un esfuerzo acudir a la farmacia. Un servicio a domicilio sería estupendo.

 

Pero la ley no permite vender medicamentos a domicilio. Es así de tajante: Se prohíbe la venta a domicilio y cualquier tipo de venta indirecta al público de medicamentos. La ley salvaguarda que la dispensación se produzca en un despacho farmacéutico, donde se pueda recibir el consejo y la supervisión de profesionales. Se trata de garantizar además que la calidad se mantiene intacta hasta su entrega al paciente.

 

Y aunque no se trate de medicamentos, por razones de salud pública se procura también que no se venda en general ningún producto sanitario.

 

Para impedir que las farmacias puedan convertirse en un mercado de competencia, se prohíbe cualquier tipo de bonificación a los pacientes en forma de premio o descuento; y el servicio a domicilio puede considerarse como una especie de regalo que entraría en esta espiral de competencia desleal, que precisamente es lo que se trata de evitar.

¿Y por qué entonces se permite la venta online?

Porque lo que se vende en las farmacias online no necesita receta médica. Con receta solamente se despacha en las farmacias físicas. Y es una compra online en la que no es el farmacéutico quien entrega el pedido en persona.

 

Y he aquí la puerta para la trampa. En alguna Comunidad Autónoma su ley permite la dispensación a domicilio de productos de farmacia hospitalaria a pacientes del Sistema Nacional de Salud; aunque no para productos de farmacia comunitaria. Pero a esto hay que unir que alguna aseguradora privada oferta entre sus ventajas el envío a domicilio, amparándose en que sólo actúan como intermediarios en el reparto, como si de una compra online se tratase.

 

Así que por un lado la ley asegura que la dispensación farmacéutica a domicilio está prohibida y por otro permite la venta online para aquellos que no necesitan receta médica para su venta. Pero la ley no especifica qué ocurre con la venta por encargo, cuando un intermediario se dedica a recoger los medicamentos prescritos a un tercero con su documentación y se los entrega en su domicilio, con lo que no está vulnerando ninguna norma.

Lifestyle