Consultar a Google en lugar de al farmacéutico

Consultar a Google en lugar de al farmacéutico

Los peligros de no consultar con los verdaderos profesionales

 

Google se ha convertido en la principal fuente de consulta para cuando tenemos síntomas y queremos saber qué nos ocurre y qué podemos tomar. El farmacéutico ha sido toda la vida el referente más cercano a casa al que hacer esas preguntas, pero ahora la tecnología se ha cruzado en su camino.

 

Pero hay que tratar la información que se haya en internet con sumo cuidado, porque no todas las fuentes son fiables y porque no es el lugar para hacer un diagnóstico de salud. La red puede servir como fuente de información para consultar el prospecto de un medicamento pero no vale para hacer diagnósticos fiables. Hay que animarse más a consultar en la farmacia y menos a Google o familiares y amigos.

El papel del farmacéutico

Quizás en este sentido el farmacéutico ha de tratar de ser más empático con el paciente. Es una habilidad que puede tener beneficios para ambos. El paciente necesita sentirse comprendido y que haya una relación de cercanía. Por esta razón el farmacéutico tiene que facilitarle con paciencia que hable de sus síntomas y que entienda mejor la medicación que toma. Un paciente satisfecho recurrirá con mayor frecuencia a la farmacia.

 

Es cierto que muchos de los pacientes han consultado a Google o a las personas que les rodean antes de llegar a la farmacia, y que acuden con una idea de diagnóstico preconcebida que dificulta la comunicación con el farmacéutico. Aquí es cuando el profesional ha de poner en juego sus habilidades sociales para con el paciente, y hacerle comprender que es un mal hábito acudir a la farmacia y adquirir directamente un medicamento sin comunicar al profesional cuál es la razón por la que se necesita.

 

Entre otras razones porque en muchas ocasiones difiere lo que es recomendable para un paciente de lo que lo es para otro, aun presentando síntomas muy parejos. Los propios profesionales lo saben y es la parte que debe entender el paciente que tiene la costumbre de consultar en la red.

 

Además hay grupos de mayor riesgo, como las embarazadas o los niños, para los que nunca se ha de caer en la tentación de seguir los consejos que no vengan de una fuente profesional.

 

En síntesis, la figura del profesional farmacéutico está aún lejos de poder ser sustituida por las nuevas tecnologías.

 

 

 

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